martes, 31 de enero de 2012

Padre



Mi padre era un tipo inexpresivo conmigo. Siempre lo digo, desde que murió hace ya 10 años. Lo recuerdo yendo a trabajar o trabajando en casa. No tomaba alcohol ni tampoco fumaba. No practicó deportes ni seguía ningún equipo de fútbol. Le gustaba leer, eso sí. Todavía recuerdo con qué cuidado doblaba el diario para leerlo mejor. Creo que yo lo hago igual.

Lo ví por última vez un 25 de diciembre. Me encontré con él y mi madre en el Parque Urquiza. Ellos no sé en qué llegaron. Yo había llegado en mi bici y me senté en un banco a esperarlos. En su mirada percibí la muerte. Cinco días después moriría de un infarto.

Pobre viejo.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Qué recordar



La memoria es selectiva. La imagen de un recuerdo siempre es tergirvesada, modificada, inventada. Nunca será lo que fue. Si yo diría "tuve una infancia normal" estaría engañándome, porque no existe una infancia normal.¿Infancia felíz? ¿Qué será eso? Si volvemos para atrás siempre estaremos interpretando, falseando, dando sentido. Pondremos un manto de compasión, en algunas cosas y de furia, en otras. ¿Qué puedo decir de mi padre? ¿Qué de mi madre? De las vecinas del barrio, que eran todas protectoras como mamá; de las instituciones en las que anduve; de mis miedos, siendo niño. Puedo decir que era un niño que absorbía todo, sobre todo, las normas y la ley. Me pienso como un niño disciplinado y obediente, con temor a la autoridad y algo débil, mentalmente hablando. Casi no tenía criterio propio. Pensaba por mi madre, sobre todo. Y así por años. Práctiqué mucho deporte e hice inifinidad de actividades extraescolares. No paraba o no me dejaban que pare. Así quedé: siempre tengo que hacer algo. No tengo lugar para el aburrimiento.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Final






Tener 45 años es haber pasado un tramo importante en la vida de cualquiera. De algunas cosas ya no se vuelve, otras están demasiados lejos y el final de todo, por caso, aparece más cerca. Este blog se encargará de mostrar trazos de mi vida. Como dice García Márquez, la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla. Es así. Uno siempre hace un recorte, ficcionaliza, inventa. La novela de mi vida será eso: una gran ficción.